¿Qué significa la resiliencia en psicología? Tengamos en cuenta, que no hay manera de evitar la adversidad. Tanto si hablamos de complicaciones menores como de traumas graves, todos pasamos por momentos duros a lo largo de nuestra vida. Trabajando con nuestros pacientes como psicólogos en Aranjuez, vemos día a día, que las diferencias entre nosotros residen, no sólo en nuestros sucesos vitales, sino en la forma en que respondemos a ellos.
La resiliencia es la habilidad de lidiar con las adversidades y de usar las dificultades de la vida para fortalecernos y prosperar:Tener una buena capacidad de resiliencia no significa que no lo pases mal, cometas errores ni necesites ayuda. Por el contrario, las personas con una capacidad de resiliencia elevada son aquellas que saben recuperarse cuando las situaciones se vuelven problemáticas o difíciles, aquellas que aprenden de sus propios errores y experiencias y que confían y buscan apoyo en otros.
Sean cuales sean las dificultades que enfrentas en tu vida, las habilidades de la resiliencia pueden ayudarte a manejar mejor las situaciones difíciles.
Céntrate en lo positivo
Las personas con buena capacidad de resiliencia explican sus vivencias de forma más positiva, sin dejar de ser realistas.
Tenemos la habilidad de decidir cómo vamos a interpretar las adversidades a las que nos enfrentamos. Los problemas en sí mismos no son positivos, pero cuando trabajamos para encontrar la parte positiva de aquello que sucede en nuestra vida, desarrollamos un punto de vista que nos permite aproximarnos a las situaciones con una actitud más saludable.
Las dificultades que nos hacen sufrir son las mismas que nos enseñan nuevas maneras de hacer las cosas. Cuando te encuentres en un momento difícil, pregúntate a ti mismo, ¿qué cosas positivas van a salir de esta situación?
Identifica lo que puedas controlar
Las personas optimistas son de las que más capacidad de resiliencia tienen. Estas personas tienen la capacidad de centrar su atención en aquello que puede hacer que una situación mejore.
Cuando se enfrentan con un desafío, los pesimistas tienden a centrarse sólo en los aspectos negativos de lo que les sucede y en el malestar que están sintiendo. Los optimistas, en cambio, mantienen una visión más precisa de los aspectos de la situación que pueden controlar, aquellos en los que pueden intervenir para cambiarlos.
Cuando te encuentres a ti mismo estancado o hundido frente a la adversidad, encuentra una cosa sobre la que puedas influir y actúa sobre ella.
Buscar apoyo
Nuestra cultura está llena de historias sobre esos héroes solitarios cuyos poderes y capacidades son suficientes para enfrentar cualquier obstáculo. Estas historias nos llevan a pensar que pedir ayuda es una forma de debilidad.
Aunque que la fuerza y resistencia personal son grandes habilidades, es en realidad la sensación de pertenencia a un grupo y de apoyo por parte de nuestra gente cercana lo que crea la capacidad de resiliencia.
Los beneficios de las relaciones personales a la hora de enfrentarse a situaciones difíciles son incontables. Saber que hay alguien que se preocupa por nosotros y que entiende por lo que estamos pasando nos llena de fuerza y de confianza para enfrentarnos a los problemas.
Aceptar el fracaso
Fracasar en una tarea que emprendemos siempre es duro. A veces, preferimos dar un paso atrás o no hacer nada, antes que arriesgarnos a quedar en ridículo o a hacer algo mal. Pero lo cierto es que aprendemos mucho más de nuestros errores que de nuestros aciertos.
Cada vez que acometemos una tarea y nos sale mal, estamos aprendiendo una manera nueva de hacer las cosas y algo nuevo de nosotros mismos.
Cuando somos niños nos enfrentamos al fracaso continuamente. Si os fijáis en un niño que esté aprendiendo a andar, veréis que se cae una y otra vez, y se levanta una y otra vez. No desfallece. No se cansa. Sigue levantándose y sigue intentándolo. Y lo hace siempre (casi) con una sonrisa.
Esa actitud positiva al enfrentarse a los retos se va desvaneciendo poco a poco cuando nos hacemos adultos. Pensamos que no lo lograremos y que no merece la pena intentarlo.
Pero lo cierto es que enfrentarse a cualquier situación (aunque fracase nuestro intento) nos aportará conocimientos, sabiduría y una actitud mucho más positiva.

Deja un comentario