Todos hemos experimentado en alguna ocasión la desagradable sensación de no conseguir tragar bien o, incluso, atragantarnos. Para la mayoría de nosotros, esto es una situación puntual que dejamos pasar sin darle mayor importancia. Pero, desafortunadamente, para algunas personas el miedo a tragar es una sensación que puede provocar que el acto de comer pierda todos sus aspectos positivos.
La fagofobia es el miedo a tragar que se manifiesta sin ningún síntoma físico aparente. Es una fobia relativamente rara y muy específica. Este trastorno puede causar problemas de alimentación, pues hace que se deje de comer de forma normal. Puede que se evite comer ciertos tipos de comidas o ciertas texturas, llevando a una pérdida drástica de peso. Todos estos síntomas, pueden crear niveles muy elevados de ansiedad y causar aislamiento social y problemas familiares.
Las personas que sufren fagofobia pueden asociar la aparición de sus síntomas a sucesos traumáticos con la comida, como atragantamientos, bien sufridos por ellos o por otras personas. Pero esto no es necesario para la aparición del trastorno. A veces, el hecho de tener niveles de estrés y ansiedad muy elevados, relacionados o no con el acto de comer, son suficientes para desarrollar fagofobia.
El síntoma más importante de la fagofobia es la dificultad o imposibilidad de tragar ciertos alimentos (especialmente sólidos) o pastillas. Está dificultad hace que las personas con fagofobia vayan dejando de comer poco a poco, hasta llegar a alimentarse sólo con líquidos y purés.
La consecuencia más grave de la fagofobia es la pérdida extrema de peso y los déficits alimentarios que genera, pues al limitar tanto la alimentación no se obtienen todos los nutrientes necesarios para mantener la salud. Además, suelen crearse pautas problemáticas en torno a la comida en las que, en ocasiones, los familiares se ven implicados. Por ejemplo, se dedica excesivo tiempo a pensar y preparar las comidas, la alimentación de los familiares se ve alterada y los pensamientos acerca de la comida y sus dificultades ocupan la mayor parte del tiempo de la persona.
En estas situaciones los niveles de ansiedad aumentan mucho y dificultan la resolución del problema.
Tras la aparición del problema, es habitual que se acuda al médico y se inicie un viaje muy largo, a través de diferentes especialistas, para averiguar cuál es la causa de la dificultad o imposibilidad de tragar. Descartar patologías médicas en habitual y necesario en estos casos, pero retrasa mucho el diagnóstico de este trastorno.
Los síntomas de la fagofobia suelen empeorar y volverse mucho más frecuentes con el tiempo, lo que se traduce en una disminución cada vez mayor de los alimentos que se pueden consumir y, a la larga, una pérdida importante de la calidad de vida de las personas que sufren este trastorno y sus familiares.
Por eso, es importante acudir a un psicólogo que pueda ayudar a tratar la fagofobia, lo antes posible. Cuanto más tiempo pase, más alterada se habrá visto la alimentación y la vida de los pacientes.
La fagofobia, igual que cualquier otra fobia, puede tratarse y tiene solución a través de la terapia psicológica.
Para tratar causas psicológicas, es necesario acudir a un psicólogo. A través de la terapia podrás aprender cómo manejar la ansiedad y las pautas de conducta necesarias para que tu problema mejore. Además se trabajará con los pensamientos negativos que estén influyendo en el problema para que puedas volver tu vida normal y mejorar tu salud y tu calidad de vida.
En psicología en Aranjuez estamos especializadas en trastornos de ansiedad y cualquiera de los problemas relacionados con ellos, así que, si sufres fagofobia, podemos ayudarte. No dudes en contactar con nosotras para resolver cualquier duda.

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