Allá donde la gente se relacione, la empatía es una fuerza a tener en cuenta para mantener la colaboración y la cordialidad. Es el mecanismo que nos permite entender a los demás y relacionarnos con ellos y es la herramienta que necesitamos para ser capaces de desarrollar la intimidad, la confianza y el sentido de pertenencia. Además, es el sentimiento que nos hace difícil mirar a otro lado cuando otros sufren. Si en algo coinciden todos los estudios realizados sobre la empatía es que las personas empáticas se sienten más felices. La empatía suele llevar a tener más conductas altruistas y, ese tipo de amabilidad sincera, ha demostrado incrementar la cooperación, fortalecer las relaciones personales y disminuir la agresividad. Todos podemos practicar la empatía para sentirnos más conectados con los demás, crear una ambiente de comprensión e intimidad en nuestras relaciones personales y aumentar nuestra sensación de felicidad. Para empezar a practicar te propongo tres componentes de la empatía y algunos consejos que puedes probar con la gente de tu alrededor.
Empieza por escuchar
Antes de poder conectar con los sentimientos de otra persona, tenemos que ser capaces de reconocer qué está sintiendo. Pero, ¿realmente escuchamos en nuestras conversaciones? Cuando un buen amigo nos llama y necesita desahogarse sobre lo estresante que es su trabajo o sobre lo duras que se han vuelto las cosas desde que dejó a su pareja, la emoción en su voz suele captar nuestra atención muy deprisa y eso hace que dejemos de escuchar.
La empatía comienza cuando tenemos la intención de escuchar las emociones. Una barrera que solemos tener a la hora de empatizar con los demás se da cuando nos centramos demasiado en nosotros mismos. Cuando tenemos una conversación en la que el otro nos está expresando algo importante pero nos centramos en la emoción que nos está provocando a nosotros y en cómo expresarla, dejamos de escuchar con suficiente atención.
Una buena estrategia para construir nuestra empatía es concentrarse en lo que nos dice la otra persona. Mientras escuchas a los demás, presta especial atención a lo que están sintiendo. Fíjate en su lenguaje corporal y su tono de voz. Intenta minimizar las distracciones y prestar menos atención a tus propios sentimientos y pensamientos.
Compartir nos acerca al otro
Una vez que hemos reconocido una emoción en la otra persona, la empatía hace que seamos capaces de ponernos en su lugar. La empatía no es sentir lo que tú sentirías en esa situación, es ser capaz de dar un paso más y adoptar la emoción de la otra persona por un momento.
Las neuronas espejo son las responsables de que esto suceda, por eso te sientes triste cuando un amigo te cuenta que le han despedido o te indignas si alguien te cuenta que ha sufrido alguna injusticia. Cuando nos vemos inmersos en la tristeza, irritación o dolor de otra persona podemos, no sólo escucharla y entenderla, si no enviarles el mensaje de que no están solos, podemos acompañarles en su malestar.
Una buena estrategia para trabajar tu empatía es abrirte a los demás. Ser empático es una vía de doble sentido y, ser capaz de mostrarte vulnerable con otras personas, enriquecerá tu vida y tus relaciones. Cuando compartes tus experiencias y tus emociones, como la culpa, la ansiedad y la vergüenza, creas oportunidades para que los demás empaticen contigo.
Compartir cómo te sientes mejorará tu facilidad para lidiar con emociones difíciles, tanto las tuyas como las de otras personas. No es fácil tener una conversación en la que se habla de emociones intensas o complicadas pero, si deliberadamente entrenas esta habilidad aprovechando las oportunidades que tengas al compartir tus emociones, estarás mejor equipado y preparado para los momentos difíciles.
Además de sentir, haz algo
Cuando sentimos una pena intensa por las víctimas de un desastre natural nos estamos poniendo en su lugar. Pero, en realidad, no estamos en su lugar y esa es una distinción importante.
La ventaja de entender por lo que está pasando otra persona es que podemos identificar mejor cuáles son sus necesidades. Y como empatizar significa que entendemos su emoción, pero no estamos en su situación, eso nos coloca en una posición desde la que es más fácil ayudar. En otras palabras, para maximizar el bienestar que nos provoca la empatía debemos ser capaces de sentir el dolor del otro y el optimismo de que nosotros no estamos tan mal como el otro y podemos hacer algo para ayudarle.
Así que, ponte manos a la obra. Al ponerte en el lugar de otra persona, te darás cuenta de que podemos hacer algo para ayudarle a sobrellevar su dolor. Puede ser consolar a un amigo que pasa por momentos difíciles, hacerle la compra a tu hermano que está muy estresado o hacer una donación para víctimas de un desastre natural. Nuestra empatía se hace efectiva cuando la usamos como motivación para hacer algo.
Como psicólogas en Aranjuez, sabemos que cuando alguien pasando por un mal momento, debemos tratar de escucharle y compartir tus emociones con él, pero también de identificar qué podemos hacer para ayudarle.
La empatía nos ayuda a iniciar un cambio positivo para otras personas. Y lo mejor de todo es que cuando los demás florecen, lo hacemos nosotros también. Así que anímate a desarrollar tu empatía, te sentirás más conectado con los demás y más a gusto contigo mismo.

La empatía es muy importante aprenderla pienso que se debe practicar para poder uno como persona entenderla y aplicarla en circunstancias dificultosas en la que debemos cuidar las palabras para responder de una forma adecuada independiente de que la persona que no habla no lo este haciendo de una manera razonable.