Por definición, tú y tu pareja sois diferentes, así que estaréis en desacuerdo en muchos temas. Pero empezar una batalla cada vez que no se piensa de la misma manera, puede ser muy cansado.
Prueba estas estrategias para mantener tus conversaciones calmadas:
- Pacta con tu pareja no elevar el tono durante las discusiones: hablar de forma calmada es cosas de dos.
- No corrijas la opinión de tu pareja ni le digas qué o cómo pensar: todos tenemos nuestras propias opiniones e ideas, y eso es maravilloso. Puede que no estés de acuerdo con todo lo que piensa tu pareja, pero es importante respetar sus opiniones.
- Buscad el momento adecuado para discutir los temas importantes: de esta forma los dos os podréis preparar para la conversación y os mantendréis
- Alternad quién decide de qué se habla: en general, las mujeres empiezan la mayoría de las conversaciones que tienen que ver con emociones, lo que hace que los hombres puedan sentir que no se tienen en cuenta sus necesidades.
- Hablad los dos: Di lo que tengas que decir de forma resumida y deja que tu pareja haga lo mismo. Ir alternando el turno de palabra para que los dos podáis expresar lo que necesitéis.
- Sé paciente: algunas personas necesitan más tiempo que otras para organizar sus pensamientos. Deja tiempo a tu pareja para hablar de forma tranquila.
- Pregunta todo lo que necesites: si no estás de acuerdo con algo, no lo descartes inmediatamente. Pregunta a tu pareja respetuosamente porqué se siente de esa manera o cómo ha llegado a esa conclusión, así podréis entender al otro mucho mejor.
- No hables de forma agresiva: es importante usar un tono de voz calmado y, por su puesto, no gritar ni insultar.
- No te pongas a la defensiva: si sientes que tu enfado está subiendo o que no vas a poder mantenerte calmado, es mejor que se aplazar la conversación.
- Muestra aprecio y respeto por tu pareja: estéis de acuerdo o no, estás hablando con alguien a quien quieres. No intentes herir a tu pareja y recuerda que el objetivo de la conversación es solucionar un problema común.
Incluso con todas estas estrategias, es posible que no podáis evitar que la conversación se vaya de las manos y termine en una pelea. No pasa nada, a veces no es el momento adecuado para discutir o nuestras emociones están demasiado descontroladas. En estos casos es mejor dejar la conversación para otro momento y, por supuesto, disculparnos si hemos herido a nuestra pareja.
Cuando tenemos discusiones muy a menudo, llega el momento de plantearse el porqué de las mismas. ¿Son discusiones recurrentes, siempre por los mismos temas? ¿Empiezan por pequeñas cosas y luego se convierten en una pelea tremenda? En ocasiones no somos capaces de manejar estas situaciones, sobre todo, cuando se producen de forma constante. Si eso ocurre, recurrir a una terapia de pareja puede ayudar a que vuestra vida en pareja sea más agradable y a que podáis comunicaros sin necesidad de discutir.

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